Corto Maltes, personaje de comic creado por Hugo Pratt del que adapté el nombre, no busca nunca ser el héroe de las aventuras que protagoniza si no que intenta permanecer como mero espectador..... no siempre lo consigue!!.

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domingo, 22 de septiembre de 2013

¡TRANQUILO! ... SÓLO ESTÁS DESCANSANDO


Ahora que llega el final de la temporada, he visto que hay mucha gente que está cansada, otros sin embargo simplemente no les apetece salir a rodar porque están “hartos” de bici, pero ni unos ni otros se atreven a dejarlo por miedo a perder ese estado de forma que tanto trabajo y sudor les costó conseguir.

Pues bien, aquí os dejo otro de esos interesantes artículos que os prometí que iría traduciendo, el cual echará algo de luz sobre este asunto.


¡TRANQUILO! … SÓLO ESTÁS DESCANSANDO


Una temporada sin bicicleta puede que no sólo te ayude a estar más fresco, sino que te ayude a ir más rápido.

Estábamos a finales de Octubre y estaba subiendo con un recién llegado al mundo de la bicicleta pero prometedor y con mucho talento. Afortunadamente para mi, él todavía se encontraba en la fase ascendente de su pico de forma, y yo le había estado machacando durante toda la temporada, pero ahora mismo él podía ver mi cara de sufrimiento, y entonces hizo la tan temida pregunta: “¿A qué pulso vas?”

A principios de ese mes, yo había corrido el UCI 1.2 Tour de Tobago, y había alcanzado un excelente estado de forma, consiguiendo cifras que no había visto en años y defendiéndome bien contra profesionales Europeos y Americanos. Ahora, escasamente tres semanas después, literalmente me estaba muriendo en una salida de entrenamiento. Entre jadeos le dije mi pulso (exageradamente alto) con la esperanza de que no lo escuchase, pero se le iluminaron los ojos, y puedo jurar que se relamió de gusto. Ambos supimos qué iba a suceder a continuación: ¡Me iba a sacar los ojos!


Tristemente nuestros cuerpos pierden la forma de una manera asombrosamente rápida, pero aún así casi todos los profesionales descansan al acabar la temporada. “¡Claro que descanso unas cuantas semanas!”, es lo que dice Ted King (Cannondale). “Normalmente acabo de correr a finales de Septiembre, y comienzo a entrenar para la siguiente temporada a principios de Noviembre”. A nivel de World Tour, un mes probablemente sea lo habitual, o tal vez ligeramente demasiado.

Si cuelgas la bicicleta, tendrás un periodo de gracia de unos cuatro días sin consecuencias. A partir de ahí los efectos de la falta de entrenamiento golpean realmente duro. Simplemente observando tu VO2 – una medida de la capacidad de tu cuerpo para utilizar el oxígeno – puedes ver la triste realidad. En los primeros 12 días de inactividad, los cambios en la capacidad del corazón para bombear sangre puede provocar una disminución del 7% en tu VO2 max. Otro mes o dos más de inactividad provocarán una disminución de otro 9% debido a que tus músculos serán menos eficientes aprovechando ese oxígeno. Eso es una enorme pérdida de un 16% tan sólo en unas semanas, o lo que es lo mismo, la diferencia entre estar en el pódium o no conseguir superar el corte. Peor aún, en ciclistas relativamente nuevos, cualquier mejoría conseguida en su VO2 máx se puede perder en tan sólo cuatro semanas. En pocas palabras, si entrenando mejorásemos tan rápido como empeoramos sin entrenar, avergonzaríamos a cualquier profesional en Año Nuevo.


Entonces, si se pierde la forma de una manera tan rápida y dramática, ¿por qué descansan los profesionales? … Ted King cree tener buenas razones: “Para estar fresco. Refresca tu cuerpo, mente y alma. Evita que te quemes”

Pero esa no es la única razón. “Se consigue un gran beneficio descansando fuera de temporada. No alcanzarás un pico de forma si no has descansado previamente” dice.

Ahora es cuando debes de estar sacudiendo la cabeza. ¿Este tío me está diciendo que no le importa perder la forma, y además me dice que encima ésto le ayuda a mejorar?. Para explicarlo miremos nuevamente al VO2 máx. La pérdida inicial del 7% se debe sobre todo a una disminución del volumen de eyección. El volumen de eyección es la cantidad de sangre que tu corazón puede expulsar con cada latido, y es una de las adaptaciones más importantes que tu cuerpo puede conseguir con el entrenamiento.

Con el entrenamiento, nuestro cuerpo mejora de dos maneras. La primera es aumentando el volumen sanguíneo. Esto permite que el corazón se llene con más sangre entre latidos. La segunda es aumentando el tamaño del corazón. El corazón es como un bombín – un bombín más grande puede bombear más aire. El primer cambio es, por así decirlo, bioquímico; el segundo es estructural.



La totalidad de nuestros progresos son una mezcla de cambios bioquímicos y estructurales en respuesta al entrenamiento. “La Base” tiende a provocar cambios estructurales a lo largo de los años. Éstos cambios son los que determinan tu nivel de forma. El entrenamiento de “calidad” produce cambios bioquímicos que te otorgan ese “plus” que te va a colocar delante.

La rápida pérdida del estado de forma que comentamos antes se debe únicamente a éstos cambios bioquímicos. Cuando miramos a los cambios estructurales, tales como la densidad capilar, el porcentaje de fibras musculares o el tamaño del corazón, esa pérdida de forma es mucho menos alarmante. Muchos estudios han demostrado que incluso tras 12 semanas sin entrenamiento no se observa ningún cambio en éstos últimos. Mejor aún, esos mismos estudios demuestran que el nivel de forma, VO2 máx y las adaptaciones estructurales normalmente mejoran año tras año con un entrenamiento de base adecuado. En otros estudios sobre el efecto de la falta de entrenamiento, sólo los atletas nuevos perdían estas adaptaciones, mientras que atletas bien entrenados mantenían niveles elevalos de VO2 máx aún sin entrenar, e incluso ex-atletas de resistencia conservaban corazones mayores que la media después de 14 años.

De repente resulta que perder la forma al descansar ya no parece tan malo, ¿no?. Únicamente las adaptaciones bioquímicas se pierden rápidamente, pero se pueden recuperar con la misma velocidad – el volumen sanguíneo se recupera en cuestión de semanas.

Las adaptaciones bioquímicas son la “cinta americana” de nuestro organismo. Son rápidas, fáciles de conseguir y sorprendentemente eficaces, pero – continuando con la analogía – seguro que no te gustaría conducir una bici pegada con cinta americana durante muchos kilómetros, ¿verdad?. Los cambios bioquímicos provocan mucho desgaste en el organismo, y por ello no queremos (ni podemos) mantenerlos indefinidamente. Inténtalo y te quemarás, o tu cuerpo reaccionará como siempre lo hace ante estímulos mantenidos, se desensibilizará y dejará de responder.

¿Recuerdas cuando te tomabas una única taza de café y te mantenía despierto todo el día? … Para volver a sentir ese efecto simplemente tienes que dejar de tomar café durante unos meses. Del mismo modo, descansar y eliminar las adaptaciones bioquímicas conseguidas durante unas semanas re-sensibiliza tu cuerpo a las mismas y le permiten conseguir nuevamente esa “chispa” en primavera.

“De cualquier otra manera te estarás moviendo siempre al 75% de tu capacidad” dice Ted King. Por ello, en una sola palabra, relájate.

“La gente se asusta porque sienten que pierden la forma cada minuto que pasan sin entrenar, pero tranquilo, si tienes una base adecuada, no te va a pasar nada”



*Artículo original en inglés por Trevor Connor para “Velo Magazine”

jueves, 27 de diciembre de 2012

¿DEBERÍA SALIR A CORRER?...




Mucha gente se ha planteado alguna de estas preguntas,… ¿es compatible  correr con el ciclismo? … si salgo a correr ¿me ayudará con la bicicleta? …  ¿es mejor hacerlo a la vez, o por temporadas?

¿Correr ayuda a mejorar sobre la bici?
No conozco ningún estudio que demuestre que correr mejore los resultados sobre la bicicleta. De cualquier modo, la mayoría de estos estudios sólo analizan los resultados de un corto periodo de tiempo, sin entrar en conclusiones a largo plazo o incluso a lo largo de los años.
Correr puede ayudarte a mantener tu rendimiento aeróbico fuera de la temporada de bici, sobre todo si durante el invierno no puedes o no quieres hacer rodillo y te saltas los entrenamientos más de lo recomendable.
Si te aburre el hacer rodillo, y las opciones son correr o no hacer nada, entonces no hay duda de que el hecho de salir a correr te va ayudar a mejorar tu rendimiento con la bicicleta. (a parte de que el hecho de correr te va ayudar mucho más a mantener tu peso que la alternativa del “tumbing” o “sofá-ball”)

El argumento de la densidad ósea.
Varios artículos han encontrado que los ciclistas son propensos a la pérdida de densidad mineral ósea si todo lo que hacen es montar en bici. Está sobradamente demostrado que el cuerpo necesita de actividades de carga (recuerda lo que le pasa a los astronautas).
Correr, por supuesto, es una actividad que implica carga articular, y si lo que deseas en mantener un buen estado físico a largo plazo, entonces tienes un buen motivo para incluir algo de “running” en tus actividades deportivas.

¿Cuanto correr?
Una vez más no existen estudios al respecto. ¿Es suficiente correr sólo durante el invierno?,… ¿sería más conveniente correr 20 minutos dos veces por semana durante todo el año? … la verdad es que no lo sé,… pero es lógico pensar que correr un poco es mejor que no correr nada.

Los triatletas corren … y nadan!!
Una “teoría” muy extendida es que el desarrollo de los grupos musculares necesarios para correr es completamente incompatible con el ciclismo. Pues bien, los triatletas obviamente incluyen una parte importante de “running” en sus planes de entrenamiento, y nadie me podrá decir que esta gente “no anda” cuando se suben en la bici,… ni que no ayuda a mejorar su estado de forma…

¿Por qué no deberías correr?
Entonces… ¿hay alguna razón para no correr, sobre todo durante la temporada de invierno?

Si tienes problemas articulares en espalda, caderas, rodillas, o tobillos, y si esas molestias se agravan cuando sales a correr, ahí tienes una buena razón para no hacerlo. De cualquier manera, si excluyes por completo el “running”, te recomiendo que encuentres otra actividad menos traumática para complementar tu entrenamiento con la bicicleta.

Para los ciclistas que andan con una agenda muy apretada, y que sólo pueden entrenar un par de veces por semana, todo su entrenamiento se debería centrar en la bici, sobre todo si su objetivo principal es el ciclismo.

Pienso que existen muy buenos argumentos para incluir un par de sesiones de “running” por semana durante el invierno. Si incluyes un par de salidas de 20 o 30 minutos, pueden ser un excelente complemento para tu entrenamiento sobre la bicicleta. Puede que incluso al final decidas mantenerlo durante todo el año.

¿Cómo empezar a correr?

¡¡¡Lo primero es conseguir un buen par de zapatillas!!! … y me refiero a unas zapatillas para correr,… no sirven las zapatillas deportivas de vestir, ni las de baloncesto, ni unas que tenías para jugar al tenis. Las zapatillas para correr tienen zonas de refuerzo, estabilidad y amortiguación diseñadas específicamente para este deporte, con lo que te ahorrarán muchos problemas de salud.

Lo segundo es que deberías empezar a correr de una manera muy conservadora, dando tiempo a tus tendones, ligamentos y articulaciones a adaptarse a estas nuevas exigencias. Dado que la mayor parte de los ciclistas tienen unas excelentes condiciones aeróbicas y que su sistema cardiovascular ya se encuentra adaptado al ejercicio, la mayoría empiezan con mucho volumen o mucha intensidad (o ambos) demasiado pronto. El problema es que las articulaciones, ligamentos y tendones pueden no sentirse muy a gusto con esta nueva situación, y entonces es cuando empiezan a aparecer las lesiones.

Personalmente pienso que siempre será mejor hacer algo de ejercicio que  no hacer nada, y que si la alternativa es quedarse en el sofá o delante del ordenador, siempre será preferible salir a correr aunque sólo sea 30 minutos. (piensa en la cantidad de días en que no dispones de las dos o tres horas que necesitas para salir con los colegas en bici, pero que sí tienes 30’ que pasas tirado en el sofá)

De la misma manera, creo firmemente que para cualquiera de nosotros, que no dedicamos nuestra vida a ganar dinero o carreras con la bicicleta, cualquier deporte será bienvenido como complemento, proporcionándonos beneficios tanto a nivel físico, fortaleciendo otros grupos musculares, como psicológico, ayudándonos a no “saturarnos” con una única actividad.




* Artículo original en Inglés por Gale Bernhardt para Active.com

miércoles, 5 de octubre de 2011

Barrio Sésamo: (Arriba, abajo, gordo y flaco)



Os dejo aquí un fragmento muy interesante de un artículo publicado por el blog ciclismo y rendimiento www.ciclismoyrendimiento.com ...


"... Como se ha señalado, el factor que más influye sobre el rendimiento ciclista es la potencia en el umbral anaeróbico. Esta afirmación debe ser matizada en función de otras dos variables íntimamente relacionadas: la aerodinámica y la pendiente de la carretera.

Cuando el rendimiento viene marcado por las prestaciones en subida, entra en juego la fuerza de la gravedad, es decir, el peso de la bici y del ciclista. En estas circunstancias, el dato a tener en cuenta es la potencia relativa, que es el resultado de dividir la potencia en el umbral por el peso del ciclista. Un ejemplo: Pepe tiene una potencia absoluta de 320 vatios en el umbral anaeróbico y pesa 78 kg. Por lo tanto, su potencia relativa será de 4,1w/kg. Manolo, aunque tiene una potencia absoluta mucho menor, 270 vatios, como solo pesa 62
kg su potencia relativa es de 4,35w/kg. Cuando la carretera pique para arriba no tendrá problema en dejar a Pepe clavado. De este modo, cuanta más pendiente haya, más diferencia habrá entre ambos.


Sin embargo, si hablamos de las prestaciones en terreno llano, lo normal es que Pepe sea capaz de rodar más rápido que Manolo a poco que vaya bien acoplado a la bicicleta, ya que el rendimiento depende básicamente de la potencia absoluta y de la resistencia aerodinámica..."



Para el que quiera leer el artículo entero:


Moraleja: "... más vale perder un kilo que ganar 10 watios..."

Moraleja 2: "... haz lo que yo digo y no lo que yo hago..."


Nos vemos.... (en el llano ... jejeje)

jueves, 15 de septiembre de 2011

LA MENTE SOBRE LA MONTAÑA


LA MENTE SOBRE LA MONTAÑA

(Los “trucos” del escalador)

La mayor parte de nosotros pensamos que el ser un escalador depende al 100% de nuestro estado de forma y constitución genética. No obstante hay muchos otros factores implicados, y la parte mental juega un papel muy importante en ello.


1 – SOY UN GRAN ESCALADOR Y ME GUSTA SUBIR.

Para la mayor parte de los ciclistas la batalla se ha ganado o se ha perdido en el momento en el que se alza la vista y se ve la primera rampa. No es raro oir decir “…yo no soy un escalador…” … o incluso “…yo soy un sprinter…” … pues bien, a menos que seas Alberto Contador o Mark Cavendish (o cualquier otro profesional) simplemente no hay ninguna razón para esconderse detrás de esas afirmaciones.

El ciclista que piensa que no es un escalador, nunca lo será … sin importar lo duro que entrene. Mentalmente están vencidos incluso antes de empezar la subida, ya que esta mentalidad negativa se encuentra profundamente arraigada en el subconsciente, pero esto también se puede “entrenar”.

La próxima vez que tengas uno de estos pensamientos (“… odio las cuestas arriba y soy muy malo subiendo…”) trata de cambiarlo por uno positivo (“… me encanta subir y puedo con esta cuesta…”). Observad que se trata de pensar siempre “en positivo”, eliminando los “no puedo” o “voy mal”. Repetid esta frase en vuestra cabeza cada vez que os aproximéis a una subida. El cerebro funciona como un músculo, que se puede entrenar a base de repetición. Si hacéis esto con la suficiente constancia os sorprenderéis con los resultados.

2 – RELAX.

La mentalidad negativa causa una reacción física negativa. La gente que se empieza a preocupar en cuanto el camino empieza a apuntar hacia arriba, se suele poner en tensión. Suelen desperdiciar energía bloqueando los hombros y los brazos. Pierden el ritmo respiratorio y algunos (aunque parezca ridículo) hasta tienden a aguantar la respiración inconscientemente.

Otra consecuencia de esta tensión física es una pérdida de rendimiento. Se empiezan a “agobiar”, y el pedaleo suave y “redondo” se convierte en pedaladas desacompasadas y desequilibradas, lo que causa que se necesiten muchas más pulsaciones para producir los mismos watios, descolgándose finalmente del grupo.

Intenta lo siguiente: Por la noche, relajado en la cama, cierra los ojos y respira profunda y acompasadamente. Imagínate a ti mismo en esa subida que siempre se te atraganta. Piensa a continuación en una situación en la que te sientas cómodo en la bicicleta (… en el llano, rodando a rueda, etc…) y traslada esa sensación a esa subida en la que siempre te “flaquean las fuerzas”. Imagínate subiendo con una buena cadencia y llegando al alto sin esfuerzo.

Haz ésto todas las noches antes de dormir, intentando imaginar la situación lo más realmente que puedas, incluyendo todas las imágenes, puntos de referencia y sensaciones posibles.

Si te machacas encima de la bici día tras día, … ¿tanto te cuesta “perder” unos minutos en un entrenamiento en el que ni siquiera vas a tener que sudar?.

3 – AGUANTA EL DOLOR.

Puede parecer obvio, pero prepárate para sufrir, … para aguantar más allá de ese punto en el que piensas en abandonar.

Dependiendo de la situación, no te preocupes en ahorrar energía y no te obsesiones con los datos de tu pulsómetro o medidor de potencia, ya que el pulso y la potencia que eres capaz de desarrollar en esos momentos pueden ser más altos que durante los entrenamientos.

La mayor parte de las veces, si “aflojas” durante una subida, ya no vas a pillar al resto del grupo hasta llegar arriba,… por lo tanto… ¿para qué estás guardando las fuerzas? … si tú lo estás pasando mal,… lo más probable es que el resto también. Guardarse ese medio km/h puede ser la diferencia entre llegar con el grupo de cabeza o quedarse descolgado, … y de todos modos, si al final no aguantas, por lo menos podrás decir que lo diste todo.


4 – NO MIRES ARRIBA.

Cuando miras hacia arriba para intentar ver dónde acaba la subida, consigues una visión distorsionada de la dureza de la misma. En su lugar, intenta alterar esa percepción en tu favor, mira directamente al asfalto delante de tu rueda. Desde este punto de vista, parece que estás rodando por llano … y eso es más fácil, ¿verdad?



5 – SONRÍE.

A menudo te encuentras apretando los dientes y haciendo muecas de dolor exageradas, como si quisieras demostrar al mundo cuánto estás sufriendo. En vez de eso, intenta sonreír. El cerebro asocia la sonrisa con la felicidad y el placer. Sonreír mientras subes puede “engañar” a tu cerebro haciéndole creer que no estás sufriendo tanto como piensas. A fin de cuentas estás haciendo esto porque te gusta, …¿no?.




Artículo original por Josh Horowitz





lunes, 5 de septiembre de 2011

RECUPERACIÓN PARA CICLISTAS

Después de mucho "navegar" por internet (como buen tripulante que soy) me he ido encontrando con infinidad de artículos interesantes, que bien por extensos, bien por complejos (bien porque están en un idioma "incomprensible" jejejeje) son ignorados por la mayoría de los internautas, pero que a mi me parecen muy interesantes... y que una vez traducidos y resumidos, resultan mucho más ... "digeribles".

A lo largo de las próximas semanas (con un poco de suerte) iré colgando alguno de los que me han parecido más interesantes y/o entretenidos... empezando con este:


TÉCNICAS DE RECUPERACIÓN PARA CICLISTAS


Aunque a lo largo de los años se han sugerido muchas técnicas y teorías sobre la recuperación muscular, ¿cuáles de ellas funcionan en realidad?


Tómatelo con Calma

Es uno de los principios más aceptados en el mundo del entrenamiento, aunque también es uno de los principios que más ignoran todos los deportistas. Mientras que “entrenar duro” es más o menos bien sobrellevado por todo el mundo, “descansar adecuadamente” es una de las metas más difíciles de alcanzar por el ciclista medio.

La mayor parte de nosotros montamos en bici porque NOS GUSTA!!! … y gran parte de ello se debe a la satisfacción que nos produce el propio esfuerzo sobre la bicicleta. En cierto modo, lo más adictivo de montar en bicicleta no es el propio acto en sí, … si no el hecho de llevar nuestros músculos hasta su límite … y ver que aguantamos!.

Por eso el “tomárselo con calma” es tan difícil, ya que parece la antítesis de nuestra particular visión del ciclismo, y por tanto casi siempre vamos demasiado fuerte los días de recuperación para que realmente sean “de recuperación”

Por otro lado, entrenar significa ir adaptándose a esfuerzos cada vez mayores, pero si no le das a tu organismo la oportunidad de recuperarse entre esos esfuerzos, acabarás sobrecargando tu organismo y causando un estancamiento de tu evolución a lo largo de la temporada.


Bien,… entonces hemos dejado claro que tienes que descansar,… pero eso no significa que te quedes en el sofá con los pies en alto esperando a que la naturaleza siga su curso,… seguramente haya alguna manera de acelerar el proceso…

La teoría más aceptada consiste en realizar un ejercicio suave llamado “recuperación activa” o “regeneración” … fundamentándose en que se debe mantener un aporte sanguíneo a los músculos lo suficientemente alto para evacuar los desechos metabólicos producidos durante el entrenamiento así como para llevar a los mismos suficiente material para su reparación, pero sin producir desechos nuevos,… y esto se consigue no sobrepasando el 60% de la frecuencia cardiaca máxima (… y por si alguno no se ha dado cuenta, para una FcMax de 185ppm eso supone no pasar de 110 pulsaciones durante una salida…)


Enfríalo…

Otro de los métodos tradicionalmente más en boga consiste en la inmersión de las piernas en agua fría, de manera que el frío actúe como antiinflamatorio, reduciendo el edema y por añadidura el daño muscular. El problema de esta teoría es que para disminuir la temperatura interna del músculo hasta niveles efectivos, la temperatura cutánea debería encontrarse en rangos intolerables (¿nunca habéis continuado sudando a pesar de que os habéis duchado con agua fría?)


Comprímelo…

Otro método muy popular recientemente consiste en usar prendas de compresión (calcetines, medias, mallas, etc…), basándose en que al favorecer el retorno venoso se acelera así mismo la eliminación de los desechos metabólicos producidos por la destrucción muscular durante el ejercicio entre otros, además de evitar el edema en miembros inferiores, con los beneficios anteriormente citados.


En este punto, el autor cita varios estudios y ensayos clínicos bien desarrollados y documentados en los que se analizan éstos y otros métodos de recuperación, llamando la atención en especial un estudio que compara entre sí las tres técnicas expuestas en este artículo, solas y combinadas, y no sólo eso,… sino que también aplicadas específicamente al mundo del ciclismo.

Para no aburríos, sólo os diré que sobre un grupo de ciclistas bien entrenados (no profesionales) se realizó un test de esfuerzo sub-máximo sobre rodillo, utilizándose a continuación las susodichas técnicas de recuperación. Posteriormente se realizó un nuevo test de esfuerzo en las mismas condiciones, y los resultados hablan por sí solos: ... todos los grupos empeoraron significativamente el rendimiento en el segundo test excepto el que siguió únicamente el método de “recuperación activa” aislado. De hecho dicho grupo no sólo mantuvo el rendimiento inicial sino que lo mejoró ligeramente.

Conclusión

De estos estudios se extrae la conclusión de que el ejercicio activo a una intensidad muy baja es el mejor método para recuperarse de grandes esfuerzos, ya sean en entrenamiento o en competición.

Aunque el frío o la compresión tengan sus aplicaciones específicas (por ejemplo después de daño muscular en condiciones muy calurosas) no son la panacea de la recuperación como últimamente se quiere hacer creer.

Lo cierto es que la recuperación puede ser tan sencilla como asegurarte de que enfrías adecuadamente después de un entrenamiento intenso, e intercalar los suficientes días de recuperación activa, ya sea en la carretera o en el rodillo.

De cualquier manera, la clave se encuentra mantener una intensidad lo suficientemente baja y no convertir un día de descanso en un “entrenamiento disfrazado”


(Artículo original por el Dr. Stephen Cheung Ph.D.)